Reaparecen esos negros nubarrones que presagian malos tiempos.

Esos que envuelven lo cotidiano de ese oscuro gris que transporta el viento.

Augurio de algún desastre que se avecina, haciendo temblar las almas, que acechan escondidas intentando protegerse.

Se acerca el vendaval de la tristeza,

cubriendo de lágrimas las tierras,

inundando de pena el corazón que tan feliz estaba ayer.

Ya es difícil frenar la tormenta de emociones que se agita alrededor de nuestros cuerpos. . .

¡Ven!. . . no te alejes tanto, que esta niebla no permite seguirte el rastro. . .

y te marchas, sigiloso de mi lado y corres, a ratos, agrandando la distancia que ya existe entre ambos.

El miedo me lo ha susurrado la Luna,

que gobierna tus sentidos;

miedo a no ser de nadie, o a no ser tú mismo contigo.

Y me haces sentir miedo a mí, que no tengo nada que perder, que ya lo tengo todo perdido.

Que sueño, con llegar a ti, mientras me haces ver cómo te alejas;

mientras me haces beber cuando no tengo sed. . .

y cómo sales corriendo con el agua. . .que muero por beber.


"Las Siete Maravillas" -SENTIR -

Cillán M.